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Sábado 22 de septiembre de 2018

¿El G20 es una oportunidad para Argentina?

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G20 es la sigla para Grupo de los 20. Se trata del principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política del que forma parte la Argentina.
Como su nombre lo indica, está compuesto por 20 integrantes: 19 países y la Unión Europea.

En conjunto, sus miembros representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 75% del comercio internacional.

Además de los miembros permanentes, se suman tres países. España, siempre invitado, y otros dos participados por Argentina: Chile y Países Bajos. También estarán presentes 12 organizaciones internacionales socias.

El G20 como foro multilateral de cooperación para abordar los grandes desafíos globales está presidido temporalmente por la República Argentina y tuvo hace pocos días el taller de iniciación del T20 (Think 20), en Buenos Aires, conducido por los think tanks argentinos Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Tomemos el ejemplo del devenir del trabajo y de la educación para ese futuro digital. Es un tema central que interesa a todos y también a Argentina. Según el informe Robotlución de Intal-Bid, la automatización puede afectar a 1.100 millones de personas en el mundo.

En Argentina, la probabilidad, según este estudio, es que afecte a un 71% de los que únicamente tengan estudios primarios y secundarios, pero solo a un 40% de los titulados universitarios. Es decir, la educación cuenta.

El Banco Mundial predice que en 20 años dos tercios de los puestos de trabajo podrían suprimirse. Lo que sucederá es que crecerá la automatización de los trabajos. Un tercio de los trabajos en el 60% de las ocupaciones pueden ser automatizados.

Esto supone que habrá que adaptarse a un nuevo escenario que demandará de más y mejores competencias. Como consecuencia, habrá polarización: algunos se beneficiarán mucho y otros sufrirán el cambio.

Con este panorama como telón de fondo, enumero aquí cinco ideas fuerza que estuvieron presentes a lo largo del encuentro y que todo el liderazgo empresarial, político y cultural debería tener en mente cada segundo.

-El futuro está ocurriendo. Hablar de lo que se viene y sobre cómo prepararse para el futuro tiene escaso atractivo en el lenguaje político. En el reino de la demanda inmediata, donde toda exigencia termina con un “¡ya!”, como “¡bonos ya!”, “¡gratuidad ya!, “¡vivienda ya!”, el mañana es poco competitivo frente a la posibilidad populista de solución a golpe de firma.

Y, la verdad, ya no tiene el mismo sentido. El avance exponencial de las tecnologías es tan vertiginoso que pareciera no haber un futuro que viene, por allá, algún día, sino que ya ha llegado como una fuerza disruptiva que no perdona a los distraídos. O como una aparentemente repentina ola furiosa que deja dos alternativas: surfear con dignidad y decente desempeño o ahogarse.

La idea de que el futuro está ocurriendo pone urgencia a las acciones y las decisiones políticas, empresariales y sociales que incluso debieron ser tomadas hace mucho.-Evidencia y estrategia, por encima de todo. No hay espacio, tiempo ni paciencia para el blablablá ideológico ni para fundamentalismos teóricos.

Tampoco para experimentos bienintencionados que terminan en fracasos previsibles y evitables. Es el momento del liderazgo responsable —siempre lo ha sido, pero hay que recordarlo— y eso implica trabajar con evidencia en mano, diagnósticos adecuados, directrices bien guiadas por el cerebro, y acciones oportunas y coherentes.

El Gobierno y todo el liderazgo, en los ámbitos público y privado, están justo en el punto de inflexión más espectacular de la historia de la humanidad, en medio de tendencias que solo podrán capitalizar con inteligencia y buen tino para gestionar las oportunidades y las amenazas, y para enfrentar las tensiones sociales que la incertidumbre promete y cumplirá.-Repensar, resetear.

Decir que lo único constante es el cambio es un eslogan lindo, pero insuficiente. Probablemente nunca ha sido tan necesario y urgente repensar tantas cosas o incluso presionar “reset” para borrar intuiciones y lógicas con las que hemos operado por mucho tiempo.

El conocido ejemplo de Kodak debería servir de escarmiento: Kodak no repensó nada cuando, en 1975, Steven Sasson le presentó la idea de una cámara digital con sus pobres 0.01 megapíxeles; no entendió que el futuro le estaba tocando a la puerta y menos se abrió a la posibilidad de cambio y a la necesidad de resetear su lógica lineal de pensamiento frente al fenómeno exponencial.

Siguió en sus estrategias de vender película fotográfica, con las que tanto éxito había cosechado en el pasado. El resultado de esa actitud está a la vista.-Que vuele la imaginación.


Por Alfredo Atanasof

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