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Miércoles 17 de julio de 2019

Condenaron a tres años de prisión al conductor de la camioneta que atropelló y mató a tres jóvenes

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El fallo judicial tiene los votos coincidentes de sus tres jueces, Rojas, Cabral y María Nicora BuryaileEl fallo judicial tiene los votos coincidentes de sus tres jueces, Rojas, Cabral y María Nicora BuryaileLa Justicia condenó ayer a tres años de prisión en suspenso e inhabilitación para conducir vehículos automotores por el término de cinco años
al joven que manejaba la camioneta Ford Ranger que el 17 de setiembre de 2017 atropelló y mató en el acceso a Colonia Pastoril a los hermanos Gustavo y Patricio Céspedes y a Eduardo Alan Sbardella.

El conductor del vehículo, Diego Torres, de 30 años de edad, fue encontrado autor material y penalmente responsable del delito de triple homicidio culposo por conducción negligente de un automotor, agravado por ser más de una las víctimas fatales, previsto en el artículo 84 bis segundo párrafo del Código Penal.

Sin embargo, jugó a favor de Torres al momento que los jueces de la Cámara Segunda le aplicaron el monto de la pena, la existencia de culpa de parte de las jóvenes víctimas ya que los mismos desarrollaron una conducta imprudente al ingresar a la ruta sin tomar la debida precaución que los obligaba a avizorar, previo a ello, el estado del tránsito para detener su marcha, desplazándose además sobre un rodado (motovehículo) no preparado para el traslado de tres personas, ya que ello acarrea no solo la pérdida de dominio sino la consecuente lentitud en su andar (peso).

El fallo, que lleva el número 11.291, fue leído ayer a las 11 por el presidente del Tribunal, el doctor Ricardo Rojas, que estuvo acompañado del juez Arturo Lisando Cabral, en el marco de una audiencia pública realizada en el quinto piso del edificio de Tribunales, a la que también asistieron la fiscal del juicio, Norma Zaracho, quien había solicitado para Torres una pena de seis años de prisión, el abogado de las familias de las víctimas, Jorge Pessolano y los defensores del ahora condenado, los abogados José y Francisco Giménez, que habían requerido la absolución del detenido.

Este luctuoso hecho ocurrió cuando Torres se encontraba al mando de su camioneta marca Ford, circulando por la ruta provincial Nº 2 y al llegar a la intersección con la avenida Néstor Kirchner, en el acceso a zona urbana de Colonia Pastoril, embistió a la motocicleta marca Konisa, de 110 cilindradas que intentaba trasponer la ruta, conducida por Gustavo Céspedes de 18 años de edad, quien llevaba como acompañante a su hermano Patricio Sebastián de 13 años y a un amigo de ambos, Alan Sbardella de 14 años. Como consecuencia del impacto fallecieron en forma instantánea por las gravísimas lesiones sufridas.

El fallo judicial, que tiene los votos coincidentes de sus tres jueces, Rojas, Cabral y María Nicora Buryaile, sostiene que quedó plenamente acreditado la responsabilidad de Diego Torres en este lamentable siniestro vial en base a las pruebas reunidas a lo largo del proceso: testigos, pericias y evidencias reunidas en el lugar de los hechos.

Al existir discrepancias entre los peritos en cuanto a la velocidad que desarrollaba la camioneta, el voto de la mayoría consideró que no resulta factible que la camioneta haya desplegado la velocidad de 148 km/h al momento del impacto, y que luego de hacer una maniobra evasiva y reventar la rueda delantera derecha, no hubieran salido despedidos los cuatro ocupantes que iban en la caja de la camioneta, por lo que aplicando el principio que la duda favorece al imputado, se inclinaron por la velocidad de 78 km/h determinada por el perito César Martínez, que igualmente excede del límite legal de 60 km/h.

Al evaluar las pruebas producidas y analizadas a lo largo del proceso, los jueces reconstruyeron el caso indicando que la camioneta circulaba por la ruta 2 y pasando por el acceso a la localidad de Colonia Pastoril, a la velocidad de 78 km/h, a una distancia de 100 metros de la avenida Kirchner, el conductor Diego Torres observó la motocicleta conducida por Gustavo Céspedes, en la que transportaba a su hermano Patricio y a Eduardo Sbardella, y les tocó bocina en lugar de frenar su vehículo, y mientras los jóvenes continuaban el cruce de la ruta, intentó esquivar la moto que ya estaba sobre la mano contraria (que se circula en sentido oeste – este) donde se produjo la colisión y resultaron muertos sus tres ocupantes.

“La responsabilidad de Torres en el luctuoso resultado se deriva de haber circulado a una velocidad superior a la permitida y haber impactado a la motocicleta, cuando ésta ya estaba atravesando la ruta. Las reglas de prioridad están establecidas para situaciones en las que ambos vehículos no han ingresado al cruce de las arterias, y en nuestro caso, la motocicleta ya había ingresado a la encrucijada y al momento del impacto había atravesado la mitad de la ruta. Asimismo, de haber accionado los frenos al momento de advertir que la motocicleta comenzó el cruce, la distancia le hubiera permitido a Torres detener su camioneta y lograr que la motocicleta terminara el cruce de la ruta”, sostuvo el juez Rojas en su voto, con el que coincidieron sus pares Nicora Buryaile y Cabral.

El fallo hace notar la inexistencia de la compensación de culpas en el fuero penal, no obstante lo cual advierte que resulta innegable que existió culpa de parte de las jóvenes víctimas ya que los mismos desarrollaron una conducta imprudente al ingresar a la ruta sin tomar la debida precaución que los obligaba a avizorar, previo a ello, el estado del tránsito para detener su marcha, desplazándose además sobre un rodado (motovehículo) no preparado para el traslado de tres personas, ya que ello acarrea no solo la pérdida de dominio sino la consecuente lentitud en su andar (peso). “Empero, no es menos cierto que también la acción del enjuiciado Diego Torres contribuyó en el resultado acaecido, por cuanto la comprobada circunstancia de haber conducido el mismo excediendo la velocidad permitida (60 km/h) en la zona urbana que atravesaba le impidió mantener el control de su rodado para evitar la colisión, siento tal accionar -negligente, imprudente y antirreglamentario, también determinante del resultado acaecido”, afirma la sentencia.

Por su parte, la jueza Nicora Buryaile afirma en su voto que a su juicio resulta indubitable, que de haber conducido el día del hecho el acusado Torres a la velocidad reglamentaria -60km/h- el resultado muerte de los tres jóvenes no se hubiera verificado, ya que el mismo hubiera tenido la certera posibilidad de frenado para evitar colisionarlos, pese al ingreso intempestivo a la ruta de los jóvenes, que por otra parte, ya habían sido por él visualizados a unos 200 metros, según el testimonio de su acompañante Roberto Romero. Incluso habría podido detener su marcha por completo para evitar la colisión, teniendo en cuenta que trayecto supera con holgura, la distancia de reacción y de frenado.

En cuanto al estado del conductor, las pruebas acreditaron una alcoholemia (sangre) con un valor hallado de 0,17 g/l49 y alcoholuria (orina) de 0,43 g/l, sin que incluso la alcoholemia retrospectiva, alcanzaron para adjudicarle a Torres embriaguez en el manejo; circunstancia que incidió al momento de definir el encuadre jurídico, así como la concurrencia de culpa (victimario y víctimas) suscitada en el caso, que si bien no lo exime de su accionar responsable, el Tribunal tuvo en cuenta para morigerar la pena impuesta al acusado.

En cuanto a la sanción de tres años en suspenso aplicada a Torres, los jueces dijeron que debe considerarse en favor de Torres, su condición de primario en el delito ante la falta de antecedentes condenatorios anteriores en su contra y la concurrencia de culpa -verificada en el caso- por parte de los jóvenes víctimas, sin que pueda utilizarse en su detrimento para incrementar la cuantía mínima imponible, las situaciones agravantes ya tomadas en cuenta por el legislador (pluralidad de víctimas y exceso de velocidad) por cuanto ello importaría una doble valoración de las mismas circunstancias.

La Fiscal de Cámara había justificado la pena de seis años de prisión requerida en la velocidad que creyó desplegada (agravante que excede en más de 30 km/h el máximo permitido), la extensión del daño causado, que se tratan de tres víctimas y haber consumido alcohol durante el almuerzo.

Sin embargo, el fallo advierte que se estableció la velocidad a 78 km/h, por lo que tal agravante invocado por la fiscal resulta inaplicable. Tampoco puede ser tenido en cuenta para cuantificar el monto de la sanción a aplicar la situación de ser tres las víctimas, lo cual no puede trasladarse de modo automático a Torres, toda vez que ello implicó una violación de las normas de tránsito, ya que la motocicleta está preparada para el transporte de dos personas como máximo, y el hecho de haber aceptado trasladar a un tercer ocupante, tampoco puede ser tenido en cuenta para justificar un agravamiento de la pena más allá de ingresar en la agravante por ser mas de una las victimas fatales.

“El haber consumido alcohol al no estar fuera del límite permitido por la norma (1 gramo de alcohol por litro de sangre) tampoco puede ser tenido en cuenta como agravante”, agrega el fallo.

En la misma sentencia, el Tribunal declaró inadmisible el planteo de inconstitucionalidad del último párrafo del artículo 84 bis, del Código Penal, formulado por la defensa del enjuiciado Diego Torres.

Una vez finalizada la lectura, el condenado Diego Torres fue liberado, quedando sujeto al régimen del patronato de liberados y excarcelados.

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