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Martes 15 de octubre de 2019

Vaca Muerta o el Minotauro argentino

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altaltEn 2011 Yanis Varoufakis -economista, académico y luego ex ministro de finanzas griego- publicó El Minotauro Global, un ensayo que reconstruye el recorrido de la economía mundial desde mediados de la década de 1970 hasta el crash financiero del 2008 y sus consecuencias inmediatas.

Allí el autor sostiene que desde los 70’s Estados Unidos alimentó a la economía global al consumir las exportaciones provenientes del resto del mundo, para que luego las ganancias de otros países regresaran nuevamente hacia las instituciones que permitían sostener los déficits gemelos de la gran potencia del norte: Wall Street y la deuda emitida por el Tesoro de los EE.UU. Varoufakis utiliza la metáfora del Minotauro para caracterizar los flujos financieros a escala global que volvían a los Estados Unidos en forma de ‘tributo’ a un gran poder.

Actualmente, otro minotauro viene siendo alimentado desde la economía argentina, y se llama Vaca Muerta, considerado una de las principales ‘bombas de carbono’ del mundo. La ofrenda enviada para saciar el hambre del principal yacimiento no convencional de petróleo y gas en la región consiste de territorios -muchos de ellos indígenas- para que sean convertidos en zonas de sacrificio en nombre de un supuesto bien mayor: la soberanía o seguridad energética y la generación de divisas y puestos de trabajo.

Un reciente estudio publicado en el journal Nature Climate Change advierte sobre la posible caída repentina del precio de los combustibles fósiles para antes del 2035, con o sin intervención de políticas climáticas, lo cual supone un cataclismo para proyectos de alta demanda de infraestructura como Vaca Muerta que prometen convertir a nuestro país en la próxima Arabia.

Una pregunta incómoda se anima a desafiar los esquemas de la mitología neoextractivista: ¿podrá la Argentina encontrar la manera de dejar atrás al minotauro y salir de su laberinto económico antes de que reviente la próxima burbuja del precio del petróleo y repensar sus estrategias para alcanzar un desarrollo sustentable que le permita afrontar los nuevos desafíos socioeconómicos que implica el cambio climático?
A falta de ambición climática por parte de algunos países más desarrollados para reducir sus emisiones de carbono, la Argentina no se encuentra lo suficientemente presionada desde su condición periférica como para incrementar su acción climática en términos de mitigación de proyectos de combustibles fósiles.

Esto se vio reflejado el pasado 12 de septiembre cuando el candidato a presidente por el Frente de Todos declaró públicamente su alivio ante el anuncio de la Corporación para Inversiones Privadas en el Extranjero de los Estados Unidos (OPIC, por sus siglas en inglés) de un paquete de inversiones valorado en USD 450 millones para el desarrollo de la industria petrolera en yacimientos no convencionales, pero también de USD 216 millones en proyectos de energía eólica.

El problema del minotauro nacional obliga a un diálogo entre disciplinas a veces disímiles como la economía, la geopolítica y el derecho internacional. A continuación se presentan algunos testimonios de expertos sobre el fenómeno de Vaca Muerta desde sus respectivos campos de estudio.
La realpolitik económica

Tres factores se conjugan en la actual coyuntura de Vaca Muerta: la soberanía energética, la fragilidad del precio del petróleo a nivel nacional y la crisis económica que agudiza la fuga de divisas extranjeras. Consultado respecto a esta triada, el analista geopolítico Julio Burdman opina que el tercer elemento es el que más pesa dentro del debate nacional, ya que “YPF privatizada fue una fuente de salida de divisas más que de soberanía energética, y durante el último kirchnerismo la premisa fue no la salida sino la entrada de dólares al sistema energético, y si bien la crisis bélica en el Golfo Pérsico está impactando sobre el precio internacional del barril, es una variable externa que nadie puede manejar”.

Desde el seminario Energía y Desarrollo de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires, Adrián Sargento explica que Argentina se benefició con la curva de aprendizaje de EE.UU. en materia de fracking, aunque si en nuestro país se repite la misma desilusión que en el país del norte -donde según OilPrice 9 de cada 10 empresas de shale tienen balances negativos- puede resultar en catástrofe.

Sargento recuerda que “hasta 2018 se podía retirar los subsidios a la población y dárselos a los petroleros que aumentasen la producción, pero a partir de la devaluación de mayo del año pasado se frenó la estampida contra la gente”. Sin embargo, sigue siendo un tabú la discusión sobre la dinámica de los subsidios públicos y la fantasía, tal como informa OPSur, de ser como Texas.

En adición, Juan José Carbajales, señala que Vaca Muerta se inscribe dentro de un territorio ya de por sí petrolero, con la novedad de que ahora se sabe de la cuestionable rentabilidad en términos de ganancias y los impactos ambientales en forma de sismos, derrames, incendios y explosiones que ya le han costado a varios operarios.

Además, el experto considera que “la estrategia nacional apuntó, en un primer momento, a asegurar el autoabastecimiento de gas, pero que ahora debería pensar en el largo plazo y dirigir esfuerzos para transicionar hacia las renovables, sobre todo teniendo en cuenta que los nuevos contratos adjudicados dentro del plan RenovAr no están consiguiendo financiamiento debido a la fragilidad del contexto macroeconómico local”.

La primera lección es la de Holanda y el yacimiento de gas Groningen, responsable del denominado ‘síndrome holandés’, ya que desde 1963 generó una bonanza que fortaleció a la moneda en los 70’s mientras que los ingresos fueron utilizados -sin mucha proyección a futuro- para cubrir el gasto público, ocasionando una crisis financiera a principios de los 80’s. Hoy en día está en fase descendente y la clausura de las operaciones acaban de ser adelantadas del 2030 al 2022 por presión de grupos ambientalistas dado que su explotación va a contramano de los compromisos asumidos para reducción de emisiones, además de que sería la causa de temblores en la región.

A esto hay que sumarle el caso de la ONG Urgenda en representación de 900 ciudadanos holandeses contra el gobierno de su propio país en el cual un Tribunal de Apelación de La Haya ratificó una sentencia que ordena al gobierno holandés a recortar las emisiones de gases con efecto invernadero en al menos un 25% para 2020, lo cual implica un fallo histórico ya que la acción ciudadana logró que el tribunal establezca la existencia un “deber de cuidado” por parte del Estado frente al cambio climático y lo obligó a tomar medidas más ambiciosas de mitigación.
Por Julián Reingold

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