24°C
Miércoles 13 de noviembre de 2019

La violencia en Chile es antidemocrática

Fuente Aumentar Fuente Disminuir Fuente
La violencia en Chile  es antidemocráticaLa violencia en Chile es antidemocráticaLas demostraciones en Chile son una muestra de la fragilidad de la democracia. Los ciudadanos que reclaman la renuncia de Sebastián Piñera no confían en las elecciones y prefieren salir a la calle para forzar un cambio de gobierno.
Los estudiantes universitarios que iniciaron este proceso no conocieron la dictadura y el largo camino para recuperar los mecanismos de la democracia y la importancia del respeto a la voluntad popular.

Nadie puede pensar que el Gobierno de Piñera, quien asumiera el 11 de marzo de 2018, puede ser responsable de la crisis que desató la violencia en Chile con la excusa del aumento del pasaje del metro. Los analistas políticos y sociólogos hacen referencia a que el aumento constituyó la gota que rebalsó la paciencia de años de desigualdad, desajuste con las jubilaciones y aumento de costos de salud.

Esto justificaría la destrucción de las estaciones de metro, los saqueos y quema a los supermercados que provocaron la mayoría de las víctimas y los destrozos a los edificios públicos. La desigualdad en la distribución del ingreso es un problema que viene arrastrándose hace muchos años y no constituye sólo una preocupación en Chile, sino que es el resultado del crecimiento de la economía financiera y la globalización. En este país, a pesar de los cuestionamientos al modelo, la pobreza urbana disminuyó del 25,8 al 7,4% y la rural de 51,8 al 16,5% desde 2006 al 2017.

Si la concentración del ingreso comenzó hace años la responsabilidad mayor recaería sobre todos incluyendo a Michelle Bachelet, quien fuera presidente durante dos períodos 2006-2010 y 2014-2018. En ese periodo enfrentó las protestas estudiantiles en 2014 que se tradujeron en una reforma impositiva que elevó el impuesto a las empresas del 20 al 25% (se eliminó la exención para las ganancias no devengadas) para corregir a través del aumento la desigualdad y destinar esos recursos a financiar la educación pública. El impuesto personal a los ingresos es 35%. El gobierno de Piñera fijó el impuesto en 40% para los ingresos mensuales mayores a 11.000 dólares.
Piñera obtuvo 37% en la primera vuelta y 55% en la segunda en las elecciones de 2017.

El candidato en ese entonces oficialista Alejandro Guillier obtuvo 23 y 45%. Marcos Enriquez-Ominami, integrante del Grupo Puebla y asesor de Alberto Fernández, solo consiguió 6%. Después de 20 meses se puede suponer que Piñera conserva su electorado porque no se han producido en ese lapso cambios significativos. La economía chilena creció 4% el año pasado y en este año se estima un aumento del 2% por la caída de la actividad minera en el primer trimestre. El ingreso per cápita supera 25.000 dólares. Estas cifras confirman la solidez de las políticas macroeconómicas que han manteniendo todos los gobiernos con cambios marginales.

En toda sociedad existen grupos de izquierda y derecha interesados en promover el caos para subvertir el régimen. Los llamados a respaldar las demostraciones violentas en Chile parten del supuesto que los movilizados son “pueblo” en coincidencia con la terminología de Ernesto Laclau; repudian la participación pasiva y consideran a las elecciones un accidente.

El control de la calle asume una connotación especial porque allí se expresan los individuos conscientes de la lucha política; el resto no cuenta. La Argentina tiene experiencia en estas interpretaciones. Sectores políticos de la ultraizquierda reiteran que no abandonarán la lucha callejera, convocan a asambleas constituyentes y consideran a las elecciones solo un medio para propagar sus ideas contra el sistema.

El tratamiento parlamentario para la modificación del índice jubilatorio en diciembre 2017 convocó a esa izquierda que pretendió ocupar el Congreso Nacional y reclamar la salida del Presidente. En la Cámara de Diputados sostuvieron que las fuerzas de seguridad estaban masacrando al pueblo. La misma receta repetida también en otras oportunidades.

La violencia es incompatible con la democracia. La violencia que destruye vidas y patrimonio utilizados por los sectores que dicen defender sólo puede generar más violencia en una espiral que es parte del objetivo perseguido para mostrar el carácter represivo del gobierno y de las fuerzas de seguridad. Los partidos de la oposición en Chile ubicados en el espectro progresista con el 45% de los votos por contraposición a la “derecha reaccionaria” del 54% han hecho poco como portavoces del descontento social desde que asumiera Piñera. El PS, el FA y PC optaron por apoyar las protestas y rehusaron concurrir a la mesa de diálogo convocada por el gobierno hasta tanto no se levanten las medidas de emergencia.

No existen soluciones mágicas ni la fantasía de que la heladera pueda llenarse al día siguiente de que asuma un nuevo presidente. La violencia atenta contra las instituciones democráticas donde todos tienen posibilidades de participar a través de las representaciones políticas en un diálogo para mejorar las condiciones de vida de los sectores defraudados por la lenta mejoría de las condiciones sociales. Los partidos de la oposición son los que tienen la responsabilidad de canalizar las protestas, postergar sus apetitos electorales y reemplazar sus discursos con propuestas concretas que le permitan a Chile superar la situación actual.

Por Felipe Frydman

Espacio Publicitario
 
 

Comentarios (0)add
Escribir comentario
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento, fuera de contexto o no relacionado con la nota en cuestión, será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
corto | largo

busy
Radio Uno En VIVO!!!!

VIDEOS

You need Flash player 6+ and JavaScript enabled to view this video.



Edición Hojeable