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Miércoles 11 de diciembre de 2019

Incoherencias del el relato populista

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Los recientes sucesos ocurridos en Bolivia sirvieron para observar y contrastar con evidencia cuasi impúdica hechos que ocurren y han ocurrido en nuestro subcontinente, en la nación
y hasta en la provincia, que recibieron interpretaciones, definiciones y posiciones diametralmente opuestas respecto de situaciones llamativamente similares.

Alguna vez oí una la definición más clara y certera de lo que significa Coherencia y decía así: “La Coherencia es el punto más cercano entre lo que dices, y lo que haces…”

Es así por ejemplo el caso de Bolivia, donde un proceso que comenzó hace tiempo terminó estallando y que hoy arroja un apasionado debate sobre el sistema democrático, que para muchos en un interpretación, ramplona y reduccionista, se limita y se agota en votar periódicamente, por eso creo apropiado que para comenzar a estudiarlo lo primero es tener en claro, qué significa ser democrático…? Y ser democrático implica un compromiso permanente y cotidiano de compromiso en contra de las graves distorsiones del sistema democrático como la perpetuidad y la falta de alternancia en el poder, la división de poderes, ser respetuoso de la constitución y las leyes, ser celoso custodio de la transparencia de los sufragios y de la legitimidad de la voluntad popular y ser esclavo de sus mandatos.

ANTECEDENTES : la historia reciente de este conflicto comienza cuando Evo cae en la inexorable tentación en la que siempre caen los líderes populistas, la inevitable obsesión de perpetuarse en el poder , la mesiánica idea de creerse imprescindibles (les suena familiar en Formosa esta patología institucional…? así se mantuvo 14 años en el poder, cuando la constitución solo lo habilitaba para dos mandatos consecutivos Evo con sus jueces adictos forzó una interpretación de la constitución y las leyes para ir por un tercer mandato, en el 2016, buscando un cuarto mandato, llamó a un plebiscito para modificar la constitución y garantizarse la reelección indefinida ( cualquier parecido con la realidad en nuestra provincia…

“NO” es pura casualidad…) allí el pueblo boliviano le dijo expresamente, que Nó…, un demócrata hubiera respetado la voluntad popular, pero Evo no lo hizo y avanzó contra la Corte Suprema designando jueces condescendientes que en un engendro jurídico, plantearon que el articulado de la carta magna que prohibía su reelección podían suspenderse por esta vez (¿…?) una especie de Pido Gancho o una pido Hojita Verde institucional tan ilegal como ridícula, entonces por tercera vez y con una interpretación absolutamente retorcida de la constitución, volvió a transgredir a la democracia y a la voluntad popular, avanzando en una convocatoria a elecciones en la que se anotó como candidato de manera irregular haciendo caso omiso a la voluntad popular que le dijo que NO lo haga.

DESENLACE: luego, ya con los resultados electorales y en pleno escrutinio Evo al ver que no conseguía la diferencia de más de 10 puntos necesaria para ganar en 1ra. Vuelta, le ordena a la empresa encargada de realizar el conteo de votos suspenderlo por 48 horas y por las dudas les cortó internet y la energía eléctrica, transcurridas las 48hs. sorprendentemente se reanuda el conteo rápido y Evo aparece milagrosamente, remontando y ganando en primera vuelta desatando un escándalo de tal magnitud que provoca la renuncia del vicepresidente del Tribunal Electoral, es así que esta agresión permanente y sistemática de Evo hacia la democracia y la constitución disparó la crisis, así comenzaron sus desventuras, toda la oposición, Iglesia, Sindicatos, Fuerzas Armadas y de seguridad, se abroquelaron para oponerse a semejante ultraje ante esta situación de grave crisis Evo intentó tardíamente descomprimir la situación llamando a nuevas elecciones pero ya era tarde gran parte del pueblo boliviano en la convicción de que ni Evo , ni su gobierno, ni su justicia eran capaces de garantizar la transparencia de las nuevas elecciones pidieron su renuncia.

Es así que se plantea el dilema: un presidente que es un violador serial de la constitución, las leyes, y la voluntad popular no es acaso el primer golpista…? y si así fuera, el movimiento y sus actores que se oponen a esta violación del sistema democrático, que intentan volver a la normalidad institucional democrática, convocando a nuevas elecciones puede ser considerado un golpe de estado?

Esto generó y sirvió para destacar las incoherencias y las mezquindades del populismo subcontinental que envalentonado por la liberación de Lula, desde la cumbre de Puebla reunida en la Argentina venía acompañando con entusiasmo las movilizaciones multitudinarias que pedían la renuncia de Piñera en Chile, cuando sorpresivamente le saltó el conflicto de Bolivia con la renuncia sorpresiva del compañero Evo, que de inmediato motivó un airado repudio contra lo que consideraban ahora sí, un verdadero golpe de estado.

INCOHERENCIA NRO. 1 :
Lo que la cumbre de Puebla no nos explicó es porque en Chile exigir la renuncia de un Presidente Piñera democráticamente electo, son solo brisas bolivarianas de reivindicación popular y comparativamente en Bolivia el mismo hecho, es un brutal golpe de estado.

En muchos aspectos la situación de Bolivia se asemeja a la crisis del 2001 que terminó con la caída de la presidencia de Fernando de la Rúa, en este caso la crisis no fue devenida de un escándalo político-institucional, sino de una crisis económico-financiera, que acorraló al presidente, movilizó primero a la clase media y detrás de ellos, el pejotismo aprovechando su experiencia en la organización del Caos y los saqueos adquiridas en 1989 en el derrocamiento de Alfonsín, volvieron a las calles de las mano de los varones del conurbano coordinados por el ministro de gobierno bonaerense Alvarez, a lo que se sumaron los piqueteros y violentos como Delías o Esteche y por supuesto la siempre funcional e inefable izquierda vernácula. Mientras tanto referentes políticos del pejotismo, como muchos gobernadores, legsiladores y referentes como Duhalde y hasta la mismísima senadora Cristina Fernández exigían la renuncia del Pte.

En una entrevista memorable que le hacen Tognetti/Braña a Cristina (ver You Tube), con de la Rúa ya renunciado, Cristina increíblemente define a las hordas de vandalismo, saqueos y muerte… como una democrática “revocatoria popular de mandato”(¿…?) entonces uno no puede dejar de hacerse la pregunta lógica, que nos lleva a la…

INCOHERENCIA Nro. 2 :
Porqué la destitución de De la Rúa fue una democrática y legítima “Revocatoria popular de mandato” y en contraste la destitución de Evo es un brutal golpe de estado…?

INCOHERENCIA Nro. 3 :
Porque la implacable represión a las manifestaciones y la lucha de los pueblos nicaragüenses, hondureños y venezolanos reprimidos por sus Dictaduras, en el caso de Maduro con más de 6800 casos de torturas, ejecuciones y muertes comprobados y denunciados como violaciones a los derechos humanos por la OEA, acompañados por una trágica diáspora sin antecedentes en América, con más de 4 millones de venezolanos que huyen de su propio país, en ningún momento fueron condenados por quienes hoy si condenan presurosos la represión en Chile, Ecuador, Chile y Bolivia…?

En definitiva técnicamente y en función de experiencias subcontinentales anteriores volviendo al ejemplo de la crisis del 2001 y en base a los antecedentes que ellos mismos generaron, a partir de la doctrina sentada oportunamente por Cristina Fernández en el 2001, podemos interpretar que técnicamente en el país del altiplano, solo hubo una democrática Revocatoria Popular de Mandato del Pueblo Boliviano y por ende no hay golpe de estado, porque las instituciones democráticas al margen de la renuncia de Evo y sus colaboradores no fueron disueltas por las fuerzas armadas y/o de seguridad, el poder judicial y el legislativo están en plenitud de sus facultades, de hecho todavía no le aceptaron las renuncias a Evo y su gabinete.

Y fundamentalmente porque el problema de la sucesión presidencial ya estaría resuelto y Jeaninne Áñez vicepresidente segunda del Senado, sería ungida como Presidente provisional de Bolivia con el mandato expreso de llamar a elecciones en 90 días. Que hará para entonces Alberto Fernández, ya como presidente en funciones que apresurada e irresponsablemente salió a condenar el golpe de estado, con lo cual iríamos directo a la siguiente incoherencia…

INCOHERENCIA NRO. 4 : En su carácter de presidente ya en ejercicio Alberto reconocerá al nuevo gobierno boliviano que surja de las elecciones convocadas para enero en ese país…? Alberto Fernández está capturado por sus propias contradicciones, pues si así lo hiciera estaría reconociendo un gobierno que surge de elecciones ilegítimas convocadas por un gobierno ilegítimo que fue empoderado a través de un golpe de estado, según el mismo definió.

Y entonces solo me queda terminar con las sabias palabras de mi padre que siempre me recomendaba: “No olvides nunca hijo…que tú eres, amo de silencio…y esclavo de tus palabras”.



BLAS HOYOS

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